viernes, 7 de agosto de 2009

... en un principio.

Dudo, luego existo.

Dijo no sé quien una máxima: "Pienso, luego existo". Pues yo, más que pensar, lo que hago es dudar de todo. Si supierais lo que me cuesta escribir una sola frase en este blog. Borro, reescribo, releeo, ¿está bien expresada esta última frase?, vuelvo a borrar, a releer,... Ha habido días que para escribir un triste correo electrónico he tardado más de 3 horas.

Dudo demasiado. Dudo de todo y por todo. Si me tuviera que calificar como persona mi principal característica es dudar y dudar. Me cuesta mucho tomar decisiones. Sí, ya lo se que habrá que tomarlas queramos o no, pero es que el solo hecho de salir de casa me plantea dudas. ¿Iré correctamente vestido? ¿Llegaré tarde o demasiado pronto? ¿Voy en metro o en autobús? ¿carne o pescado? ¿Beatles o Rollings?...

Así que me he definido como "dudante". Creo que la palabreja no existe. Se que no es correcto ¿pero debería escribirla? bueno, la pongo en cursiva y así valdrá ¿no?¿no sé? Vamos Dudo que no avanzas.... Pues eso, que me he inventado una palabra para definirme, "dudante". Y pienso escribir mas o menos mentiras y mas o menos verdades, de las cosas que pasan por el mundo, tanto exterior, como interior. Todo con mucho sentido del humor, algo de mala leche y sobre todo con el mayor de los respetos.

PD.: Por cierto. Mis dudas no solo son sobre lo que debo hacer o no hacer. También pongo en duda todo lo demás. Sea de caracter político, público, religioso, comercial, económico, militar, ecológico, educativo, artístico, casposo, etc... Nada es tabú ante la duda. Nadie es poseedor de la verdad absoluta. Para existir entonces, no solo hay que pensar... también hay que dudar.